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Entrevista a Flaviano Quispe

Publicado: 2011-01-22

Flaviano, queremos revisar un poco tu historia que es muy particular. Sabemos que vienes de una familia muy pobre, con dificultades, de niño has trabajado vendiendo periódicos y en otras cosas, queremos saber si en ese entonces ya tenias alguna atracción por el cine.

Pienso que sí, cuando era muy pequeño trabajaba vendiendo periódicos, y siempre me iba al cine y creo que desde ese momento ya siento la atracción por el cine, creo que el cine estaba viviendo su época de oro también. En Juliaca existían 4 cines, entre ellos el Cine FloresCine UniónCine Juliaca. El Cine Flores era el más concurrido, daban películas chinas, recuerdo muchas películas hindúes, películas mexicanas y cuando estaban en cartelera la gente iba masivamente, yo tenia que hacer cualquier cosa por ingresar y sinceramente me gustaban mucho las películas hindúes, mexicanas, chinas, incluso cuando íbamos al colegio, luego de ver una película china la interpretábamos nosotros como jugando, como una manera de juego en los parques, entonces jugábamos a esto del malo, del bueno, lo hacíamos con tanto realismo, con tanta pasión, que quizás sin darnos cuenta, de pronto la gente estaba observándonos, había mucha gente, creo que desde ese momento me dejé llevar por la actuación y por el cine.

Bueno, luego migras a Cusco y ahí tuviste tus primeras clases de actuación.

Si, en la Facultad de Educación convocaban a un taller universitario al cual asistí y de los muchos fui seleccionado para formar el grupo de teatro y luego presentamos varias obras y creo que me dejé ganar más por el arte que por mis propios estudios, pero siempre me fascinaba el cine, recuerdo cuando se jugaban los partidos de fútbol donde Perú participaba en el mundial las calles del Cusco estaban desiertas y todos estaban metidos en restaurantes o chicherías, yo no sé porque no me atraía el fútbol, prefería ir al cine en esos momentos. Cuando ingresaba, el que vendía los boletos estaba muy pegado a la radio y con extrañeza me observaba y me vendía los boletos y lo mismo para ingresar, el que controlaba también me miraba extrañado y me decía “que pasó contigo”.

Yo creo que siempre he tenido esa atracción por el cine y la actuación, pero claro no pensaba hacer películas. También estaba metido en medios de comunicación e inmerso dentro del periodismo, lo cual me permitía conocer realidades del Cusco, sus vivencias, su idiosincrasia, sus costumbres, he estado un periodo de diez años en Cusco, trabajando y estudiando.

¿Y te acuerdas que películas veías en esa época?

Recuerdo que veía películas hindúes, cine dramático, yo veía al cine hindú muy próximo a nuestra realidad, quizás por eso me gustaba. Algunas escenas mostraban casi las vivencias que nosotros teníamos cuando pequeños, o las películas mexicanas que también tenían escenas muy melodramáticas y bueno siempre me fascinaba el cine.

Y luego te vienes a Lima y trabajas en diferentes cosas.

Si, aprendí un trabajo que es la artesanía, yo tejía chompas de alpaca, ya en el colegio aprendí este oficio que fue mi sustento, mi respaldo para estudiar porque mis padres no contaban con recursos económicos, así llegué a Lima y hacia lo mismo. Entonces opté por acercarme a mirar, así que un día ingrese al canal de televisión ATV, en esa ocasión se realizaba una novela ahí y de pronto me encuentro con Aristóteles Picho y yo le digo donde puedo estudiar actuación, porque yo tenia cierta experiencia en el teatro, y me dijo que podía ir a Larco, donde Alberto Ísola o a 28 de Julio al Club de Teatro de Lima con Reynaldo D’amore, así que primero fui donde Alberto Ísola, él no estaba y entonces como era cerca por ahí nomás 28 de Julio, fui ahí para conversar con Reynaldo D’amore y muy gentilmente me otorgó una beca. Mi idea era hacer televisión, no quizás hacer cine sino hacer algún programa en la televisión, yo quería hacer programas con escenas de teatro. Antes yo he tenido participación en la película Túpac Amaru cuando estuve en Cusco, tuve esa bonita experiencia, pero para mi el cine era muy lejano, siempre vi hacer el cine en 35mm, pero estando dentro del teatro quise incursionar, quise ser actor.

¿Y cuando nace el deseo de hacer cine?

Creo que nace con José Antonio Portugal, que me hablaba del cine y quizás en ese momento despierta en mi el deseo de querer hacer cine, sin embargo yo ya hacia en los años 90 ensayos de grabación con una cámara VHS y nosotros actuábamos, entonces yo ya hacia algunos ensayos.

¿Tenías cámara?

No, una cámara que alquilaba por horas nada más, era carísimo alquilar una cámara de VHS, además recién estaba apareciendo, entonces utilicé algunos ensayos y posteriormente hice algunas escenas editadas de VHS a VHS, pequeños sketches, y después en 1996 hago mi primer spot cuando mi hermano participa en Juliaca como candidato a regidor y entonces lo apoyé, era mi primera experiencia. Y les gustó muchísimo e impactó en Juliaca, así que el partido de mi hermano ganó las elecciones estando casi últimos, Pedro Cáceres el alcalde electo me propone dirigir el canal de televisión que era el primer canal de Juliaca así que acepte y me quedé para dirigir el primer canal de televisión en Juliaca que era canal 4 TV SUR.

Luego tuve muchas experiencias, emitimos las primeras señales, y unos meses después transmitimos en vivo y en directo, y eso era novedoso en Juliaca, y ahí yo ya emitía unas pequeñas escenas que grabé, así que la gente se quedaba impactada por las escenas que había hecho, y me reconocían en las calles y me decían felicitaciones, porque eran sketches que les hacían reír muchísimo, eran cómicos. Luego salí del canal y poco a poco se me vino la idea de hacer este trabajo audiovisual, porque tenía además talleres de teatro y de comunicación y junto con los alumnos hacia montaje de obras de teatro.

¿Qué obras de teatro presentaban?

Recuerdo mucho que presentábamos la obra de Molière “El médico a palos” y teníamos mucha acogida, entonces quise hacer un trabajo, iniciarme en un cortometraje que ya lo tenia esbozado, guionizado, estructurado y basado en la obra del escritor Enrique López Albújar“Ushanan Jampi” de la obra Cuentos Andinos. Leí casi todas sus obras pero lo que me impactó fue esto de Ushanan Jampi, que es próximo a nuestra realidad, y lo que casi siempre sucede en estas partes del ande.

Entonces decides hacer un cortometraje.

Si y como tenia mis actores que ya estaban varios años conmigo en los talleres comienzo a organizarla y elijo las locaciones en comunidades como Unocolla, Kokan, Chacas, Chañucahua de la provincia de San Román y Lampa, tenia reuniones con los campesinos y comenzamos los rodajes, y en esos momentos cuando hacíamos el rodaje, es que los campesinos nos sugerían, acotaban algunas escenas, y esas mismas yo las insertaba, las adaptaba, entonces iban sumando poco a poco y se iban extendiendo las escenas. Finalmente tanto material que tenia no sabia como editarlo, que finalmente terminó siendo un largometraje y al final le puse el titulo de El abigeo.

Durante el rodaje tuve muchas limitaciones, precariedades en el trabajo, al extremo de que cuando yo realizaba el rodaje con los campesinos de la comunidad de Chañucahua, nosotros cortamos el rodaje, fueron tres meses que ya no íbamos, la parte del ajusticiamiento ya la habíamos hecho con la participación de los campesinos, fue muy importante esa parte donde yo también participo actuando como presidente de la comunidad. Entonces pasaron tres meses que ya no grabábamos por falta de recursos, yo tenia que trabajar, porque todo yo lo hice con mi propio peculio, entonces volví luego de juntar un poco de dinero, porque yo tenia que ir con algo donde los campesinos, no podía ir con las manos vacías. Así cuando llegamos nos damos con una gran sorpresa, que en esta comunidad habían saqueado la iglesia y los únicos sospechosos éramos nosotros, tienen que aclarar nos dijeron, llamaron a los comuneros con los silbatos y llegaron un montón de gente, entonces nosotros nos vimos en un ajusticiamiento de los propios campesinos por este robo que sucedió, fue toda una anécdota, al extremo que no nos dejaban salir, no entendían ningún tipo de razón, yo les sugería que vayamos a la policía y si es posible ellos me encerraran, pero no, parecía que ellos querían hacer justicia por sus propias manos, pues bueno nos escapamos. Ya luego conversamos y arreglamos la situación.

¿Cómo manejaste la producción? ¿Cuánto tiempo te tomó?

Si, como yo siempre he trabajado en artesanía, tenia algo de dinero para poder empezar con todo esto, en realidad en cuanto a monto no tengo un cálculo aproximado, pero pienso me costó mucho porque tenía que trabajar, hacer el rodaje, interrumpir, luego seguir y así sucesivamente. Desde el momento que inicié pasaron dos años y medio que he estado casi exclusivo, bueno yo me había comprado una cámara VHS pequeña M2000, una batería y dos lámparas de carro, porque en las comunidades donde grabábamos no había luz, no había nada; además eran lugares muy alejados e inhóspitos.

Y entonces hice la grabación en VHS y bueno también me recurseaba realizando filmaciones para eventos sociales, matrimonios, bautizos, cumpleaños, en fin, editándolos y luego las ofrecía y como hay muchas fiestas, creo yo que en alguna medida me ha ayudado muchísimo, y es así que interrumpiendo, seguía con el trabajo hasta que pasaron dos años y medio.

La edición la hice en tres cuartos (U-matic) en 7 a 8 meses más o menos, yo había contratado la isla de edición por dos meses y me parecían muchísimos los dos meses, pero todo este trabajo de El abigeo no lo hice con la finalidad de presentarlo al público, solamente iba a ser como un ensayo, porque en un inicio era un cortometraje, para ver como salía este trabajo, tampoco sabia que esto se podía presentar a festivales, o algo parecido, pero lo que si quería es tener una experiencia, organizada, actuada en diferentes escenarios, y luego como les digo resultó un largometraje, y luego que ya estaba terminada lo que yo quería es enseñarle a mis amigos, o a algunos docentes, o a mis alumnos, quienes podían de algún modo quizás apoyarme con algo. Sin embargo mi hermano me dijo “Esto hay que presentarlo ante el público” y yo no quería, entonces él argumentaba “¿Cómo vas a saber como está tu trabajo? ¿Si está bien o no? Es sólo el público quien puede aprobarte”. Y yo creo que tenía razón, así es que mi hermano comenzó a publicitar por los medios y posteriormente en la primera función donde habían aproximadamente 300 a 400 personas con mucho nerviosismo puse el cassette, y desde el primer momento, desde que vieron las primeras imágenes, el público empezaba a aplaudir, sin antes haber visto las escenas.

¿Ya se había hecho antes un largometraje en Puno?

Era la primera vez que se mostraba en todo el departamento de Puno, en la región, entonces pienso que para la gente era verse a si mismo, era un impacto quizás, y conforme iban pasando cada una de las escenas yo vivía una tensión, a la vez que me avergonzaba de lo que había hecho, pero al finalizar la función la gente aplaudió y se puso de pie, y quienes me conocían se acercaban y me felicitaban; lo tomé como un cumplido. Y luego en la siguiente función la gente pugnaba por entrar, había tal cantidad de gente que muy pocas veces se ve allá, me parecía increíble, un sueño. Y cuando ya se daban las funciones, igual la gente aplaudía, e incluso otros lloraban en las escenas muy dramáticas, en las últimas partes más que todo en donde la abuelita llora y persigue a su hijo.

El personaje de la abuelita lloraba a mares ¿cómo así conseguiste a esa persona?

Sí, ella tenía casi 80 años y vivía sola en la comunidad. Con la autorización de los comuneros fuimos entrando en confianza con ella, sólo hablábamos en quechua, le explicaba de lo que se trataba, la incentivaba con lo que le podía llevar de la población. Y así poco a poco nos íbamos entendiendo. Con ella hemos pernoctado muchas noches con todo el equipo. Primero ensayando hasta que salía y la hacíamos repetir varias veces.

¿Le hacían repetir las escenas?

Sí, pero ella lo hacía muy entusiasmada, no se cansaba, al contrario, como ella vivía sola quería compañía (risas).

Y esa parte del linchamiento ¿la hicieron varias veces?

Muchas veces. Incluso algunas tomas salieron mejor pero la cinta tenía una falla, por eso no las utilicé. A mi me sorprendía la forma como la abuelita expresaba emocionalmente la tristeza. No la motivábamos, solo le hacíamos imaginar: “¿Qué harías en el caso que a tu hijo se lo estuviesen llevando? ¿Cómo gritarías? ¿Cómo llorarías?”. Yo creo que ella lo hizo muy bien, y la gente se identificaba y se apiadaba más de ella.

¿Y el final del cuento termina así como termina la película?

El final es un poco macabro. Al abigeo le dan muerte, le cercenan las extremidades, le sacan los intestinos y los cuelgan para que el resto escarmiente. Yo no quise hacer eso. Lo que hice fue incluir la intervención de los policías. Me apoyó muchísimo la Policía Nacional. En esta escena el protagonista fue el Coronel Moya Martínez, con todo su contingente. Como anécdota, en esta escena todos los comuneros nos iban a ayudar a arrastrar al abigeo, pero cuando llegó la policía, todos los comuneros se metieron a sus casas (risas). Se asustaron de la gran cantidad de policías. Y ya no querían participar para nada. Casi a la fuerza hice participar a unos cuantos.

Entonces luego de darte cuenta que la gente en Juliaca reaccionaba favorablemente tomas la decisión de llevarla a otras zonas.

Pues hemos tenido una gran éxito, fue sorprendente. Mis hermanos me dijeron para ir a Puno, y nosotros sabíamos que en Puno la gente es más acuciosa, y a la vez también tenía temor de ir a la ciudad de Puno, pero nos atrevimos y sucedió lo mismo. Inmensas colas, que se peleaban por ingresar. Se llenó el Cine Puno que hace tiempo no se llenaba. Había un señor de edad, ese señor ha trabajado toda su vida en ese cine, y cuando vio ingresar tanta gente a ver la película, lloró, porque recordó los años de la época de oro del cine. Luego de muchas semanas, al irnos, él se puso muy triste, y nosotros también ¿no? De ahí decidimos ir a Cusco. Sucedió lo mismo, encontramos un señor que había trabajado toda su vida en el Cine Victoria. Igualmente llenamos la sala. En Abancay, la proyectamos en un teatro municipal muy pequeño, los cines habían cerrado. Luego de ahí fuimos a Moquegua. Ahí el señor Villegas dueño del Cine Moquegua vio con incredulidad que habíamos realizado una película.

En Tacna, en el Cine Pacífico nos preguntaron “¿Qué van a presentar?”. Yo les dije que habíamos hecho una película. Me miraron de pies a cabeza. “¿Qué, Uds. han hecho una película?”, con las facciones que tengo, no me creían. Luego me habló de Pancho Lombardi, ahí supe que Lombardi era tacneño. Seguramente tenían en la cabeza que sólo alguien como Lombardi podía hacer una película, más no nosotros. Me pidió un monto muy alto para el alquiler de la sala. Le pedimos una pequeña rebaja, y nos rebajó un poquito. Como ya teníamos un cierto capital, le pagamos por adelantado. Luego hicimos la publicidad, una trabajo de hormiga.

Por otro lado, ahí en Tacna nos encontramos con las hijas de Enrique López Albújar. Les contamos lo que habíamos hecho basada en la obra de su padre, y ellas estaban muy contentas. Así que las invitamos a la conferencia de prensa que habíamos programado. Pero el día de la conferencia, la más joven de las hermanas no aparecía. A mitad de la conferencia apareció la señora con una carta notarial, había cambiado tan de pronto la actitud del día anterior. Nos dijo que nosotros no podíamos haber usado de la obra de su padre. La situación se iba a tornar en un problema, pero supimos controlarla, le dijimos que sí estábamos dispuestos a conversar, pero estábamos en una conferencia. Me preguntó si nosotros habíamos adquirido los derechos de autor. Yo le dije que este era un trabajo en VHS, hecho por jóvenes. Felizmente los periodistas presentes me apoyaron y le dijeron a la señora que el cine actualmente necesita de apoyo. La señora comprendió eso, tuvimos una conversación y la invitamos a que vea la película. La vio, y quedó muy contenta. Le dijo a las periodistas que estaba muy contenta de haber visto en imágenes la obra de su padre. Finalmente desistió de usar esa carta notarial que inicialmente nos había presentado.

Otra anécdota es este salto de la ficción a la realidad que se dio con el linchamiento del alcalde Cirilo Robles en Ilave. Mucha gente pensaba que tu película, que fue mostrada en ese pueblo, había instigado este acto.

Claro que no. Yo he mostrado la película en los lugares más alejados, y la proyectábamos ante gente impresionada, porque nunca habían visto cine. Por ejemplo, en Ayaviri habían muchos niños que venían sin zapatos, o señoras que pugnaban por entrar. Ellos se sentían maravillados por ver una película en pantalla grande ¿no? Porque algunos de ellos han visto películas, pero solo en un televisor, u otros ni siquiera tienen televisor. Muchos venían de las comunidades a las poblaciones pequeñas y veían esta película. Hasta que llegamos a Ilave, que ya es una ciudad. Mientras hacíamos la publicidad o las entrevistas, veíamos que mucha gente se aglomeraba frente a los televisores, en los restaurantes. Sucedía que ya estaban pasando El abigeo. La película ya había sido pirateada. Los restaurantes estaban repletos. No teníamos a quien reclamar.

Al terminar la función en Ilave, presentábamos a los protagonistas, al abigeo, de quien se compadecían, al personaje antagónico, a Luciano, y a él lo pifiaban. Todo esto sin presagiar que más adelante se iba a producir un linchamiento. Este hecho se produce en el momento en que estábamos próximos a presentar la película El huerfanito en Lima, el 6 de mayo. El linchamiento se produjo el 4 de mayo. Eso nos opacó también la publicidad que hacíamos aquí en Lima.

Entrevista realizada y publicada por Cinencuentro


Escrito por

La mula

Este es el equipo de la redacción mulera.


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